Esa primera impresión

Desde ayer, en las redes sociales y medios de comunicación se hizo público que el Superintendente de Administración Tributaria tenía contemplado “hablar con el presidente Otto Pérez para revisar las proyecciones de recaudación”..  Hoy, la vicepresidente Roxana Baldetti desmintió esta información y aseguró que sí se alcanzará la meta prevista (Escuchar declaraciones aquí).

No dudo que SAT tiene a su disposición las herramientas necesarias para lograr su objetivo económico, sobre todo tomando en cuenta que el Decreto 4-2012 conocida como Ley Antievasión II fortaleció el área de fiscalización (la cantidad de veces que hemos tenido que ir este año a citaciones lo demuestran).  O sea, ahora tienen un mayor respaldo legal para revisar el cumplimiento de las obligaciones e imponer sanciones.  Por supuesto, sabemos que su función principal es ser el ente recaudador de ingresos, pero ¿qué tal si en vez de sólo dedicarse a auditar a los que ya estamos inscritos formalmente mejoran sus procedimientos para que más personas inscriban sus empresas y paguen impuestos?

Últimamente hacer trámites en cualquiera de las agencias de SAT se ha convertido en una odisea.  Hace unos meses decidieron que sólo determinadas personas podemos hacer gestiones, aunque al principio no habían autorizado que los contadores las hiciéramos finalmente cedieron así que todo fue cuestión de acostumbrarnos (algo tan difícil para el ser humano) y tomar las medidas respectivas para que esto no nos afectara.  Aunque desconozco cuántas personas perdieron su empleo debido a esta medida, por lo menos acá fue una pues no cumplía los requisitos que SAT impuso.

Habiéndonos acoplado a esto resulta que ahora aunque  hay requisitos claramente establecidos, muchas veces dependemos del humor de las personas que atienden en las ventanillas de atención al público pues si a este sujeto se le ocurre que la firma del documento de identificación tiene una inclinación de 45º pero en el formulario sólo tiene 40º: RECHAZADO.  Vamos, ¿quién puede hacer de forma natural la firma idéntica? (aclaro “natural” porque a los tramitadores que están afuera de las agencias les sale perfecta y parece que nadie de SAT se ha dado cuenta que ofrecen este “servicio”, al igual que la venta de los formularios y los turnos en la fila).  Esto es sólo un ejemplo de las razones que dan para rechazarlo pero así como puede ser la firma, puede ser la factura de la luz, el recibo del IUSI, una celda que falta llenar y que no dejan corregir en ese momento, etc.  Y luego, a dar una revisión exhaustiva a los datos del RTU pues en el último mes nos ha tocado repetir tres trámites ya que al parecer nos han tocado digitadores con dislexia y/o parafasia.  Anécdotas podría contar bastantes, hasta estoy pensando hacer una serie de artículos al respecto para que se rían un rato.

Entonces, si su recaudación está por debajo de lo esperado, ¿no sería una mejor estrategia darle una cordial bienvenida a quienes quieren formalizarse en vez de espantarlos y hacerlos pensar que la relación SAT – contribuyente siempre será así de complicada?  Después, una vez se lleve todo en orden y al día, la situación no es tan terrible como esa primera impresión que el contribuyente se lleva al ir a una agencia u oficina tributaria.

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